El caso de Isaías. Para comprobar la potencia que tiene esta tecnología en el campo de la meteorología, el usuario en X Packie Young compartía cómo un modelo de DeepMind había anticipado la aparición del huracán Isaías con una precisión casi mágica. En concreto, el modelo FNV3 de Weather Labs es una de estas grandes promesas.

En cuanto a la trayectoria, la IA lo bordó. Según el análisis de HurriLab el modelo de IA situó el momento de tocar tierra con un margen de error de pocas horas a más de tres días vista, y fue el modelo que más se acercó al punto real de impacto, que fue en Florida. Mientras tanto, el sistema tradicional, tanto europeo como americano, se desvió demasiado al oeste.

Pero con matices. Pese a que funcionó bastante bien, el propio director del Centro Nacional de Huracanes matizó que el pronóstico oficial del NHC tuvo entre un 20 y un 40% más de habilidad que la IA a la hora de predecir la fuerza del huracán. Aquí, sin duda, los modelos clásicos como HWRF y HMON, siguieron siendo los mejores en pronósticos de intensidad a largo plazo.

Una revolución. Más allá de este caso tan peculiar, hay bastante literatura científica que nos apunta a las bondades de usar estos modelos de IA. Por ejemplo, un artículo publicado en Nature este mismo año sobre el modelo WeatherNext Cyclones demostró que, tras evaluarse con ciclones entre 2023 y 2025, se consiguió ofrecer de media un día o más de ventaja de anticipación frente a los principales modelos que hay operando ahora mismo.