Marcos Franz tenía 22 años cuando, gracias a Merlí, se convirtió en una figura conocida dentro y fuera de España. Sin embargo, mientras conquistaba al público con su interpretación de Gerard Piguillem y la ficción catalana sumaba seguidores, el actor quedó atrapado en una amistad marcada, según su testimonio, por la manipulación psicológica. Aquel vínculo lo alejó de su entorno y lo llevó a interrumpir su carrera. “Llegué a plantearme el suicidio”, confesó.

En una entrevista con la periodista Sonsoles Ónega en su programa de Antena 3, el artista reconstruyó aquella etapa, que también aborda en Cuando dejé de ser yo. Una historia de manipulación, trauma y supervivencia, su primer libro, publicado en septiembre.Franz, de 33 años, contó cómo comenzó la relación y describió los episodios de ansiedad, paranoia y despersonalización que atravesó. Las consecuencias persistieron después de cortar el vínculo, cuando sufrió una profunda depresión.

Al recordar el comienzo de aquella amistad, Franz aseguró que se sentía satisfecho con su presente. “Estaba muy bien, estaba muy contento”, señaló. La serie, coincidió con la conductora, iba “como un tiro”. “Aparentemente mi vida iba bien, pero claro, hablamos de una persona extremadamente inteligente, manipuladora. Todos los psicólogos me han dicho que era, bueno, perfil de narcisista, psicópata”, afirmó sobre el hombre.