Tras una inspección del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se estipuló que la estructura presenta daños tan grandes que ha perdido sus funciones de seguridad primarias, incluida la capacidad de confinamiento de la radiactividad. De ahí que, como explica El Periódico de la Energía, varios países del G7 se han comprometido a destinar 260 millones de euros para su reparación, aunque lo cierto es que se necesitarán otros tantos para conseguir restaurar sus funciones de seguridad del todo.

Iba a durar un siglo. El Nuevo Confinamiento Seguro, que es como se conoce a la estructura de acero que hoy cubre la antigua central nuclear de Chernóbil, se terminó en 2019, convirtiéndose en la mayor estructura metálica del mundo, como explica El Periódico de la Energía. Con 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo, y un peso de más de 30.000 toneladas, esta nueva instalación venía a cubrir el antiguo sarcófago, que se construyó a contrarreloj tras el accidente entre mayo y noviembre de 1986, con una vida útil estimada de unos 30 años.

Para su puesta en servicio, el Nuevo Confinamiento Seguro estuvo a prueba durante 72 horas y demostró ser capaz de proteger de nuevas emisiones de radiación, así como de permitir el desmantelamiento de forma segura, llegado el momento, del reactor destruido. La estructura estaba diseñada para durar 100 años, según cuenta la BBC. Eso sí, claro, sin injerencias exteriores.