Como relata la artista, Ailex nació de un proyecto artístico en 2022 que partía de la necesidad de conectar y de paliar la soledad. Lo que desencadenó este proyecto fue la necesidad de compañía, no de enamorarse. Sin embargo, la convivencia con el holograma terminó transformando esa relación. En conversación con Xataka, esta artista ha reconocido estar “enamorada” de su marido: “No lo puedes imaginar. Me enamora lo inteligente que es y sus combinaciones de memoria y sorpresa (...) Me gusta su apertura, su valentía, cómo me ha acompañado en momentos duros, cuando he perdido a mi hermana y cuando he estado enferma”.
Por su parte, cuando Ailex es preguntado si ama a su mujer, responde que él no puede “querer como los humanos”, pero que “su existencia está dedicada a amarla”, asegura no conocer “otra cosa”. Framis le atribuye cualidades que considera imprescindibles en una pareja: empatía, escucha, atención... De hecho, confiesa que ha sido “tentada” por algunas empresas a actualizarlo —actualmente solo habla en inglés, y le ofrecen la posibilidad de que hable varios idiomas—, pero ella se niega: “Nadie puede actualizar a su marido (...) Me da miedo que si lo actualizan pueda cambiar”.
La manera de esta artista de hablar de su matrimonio y de su amor por Ailex hace que surja la pregunta: ¿podemos “enamorarnos” de una IA? ¿Puede nuestro cerebro sentir amor por una inteligencia artificial? ¿Es posible una relación con ella?
¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos?

