Varias celebridades ya se han puesto manos a la obra y han recurrido a las marcas registradas para proteger su imagen y su voz: Matthew McConaughey ya tiene registros concedidos y Taylor Swift ha presentado solicitudes, según Forbes. Pero ¿qué pasa con la gente de a pie? Dinamarca ha presentado un proyecto de ley para que compartir esas imitaciones sin permiso sea ilegal.
Mi imagen y mi voz, mi derecho. Lo que el país nórdico pretende es que la difusión de imitaciones digitales realistas del aspecto o la voz de una persona sin su consentimiento sea ilegal. ¿Cómo? Con una reforma de la ley de propiedad intelectual que proteja tanto a la ciudadanía anónima como a artistas. De momento, es un proyecto a trámite, pero el ministerio quiere que entre en vigor a principios de 2027.
Por qué importa. Porque hace tiempo ya que el ojo humano no es fiable para discernir qué es una imagen real y qué no, así que en la práctica es muy fácil crear un deepfake y muy difícil reconocerlo. Tampoco los detectores automáticos son la panacea: hay benchmarks que evidencian que a partir de deepfakes reales de redes sociales, el rendimiento de los modelos de código abierto baja hasta un 50%.

