Nos podrá gustar más o menos la trayectoria que está tomando la franquicia, pero no se puede negar que ha sido una entrega tremendamente exitosa. Pero hubo un punto durante su producción en la que en Pixar tuvieron que sentarse, reposarla un poco, y ver qué estaban haciendo mal cuando nada funcionaba.

A mitad de la producción de 'Toy Story 5', los directores Andrew Stanton y McKenna Harris se dieron cuenta de que no estaban nada contentos con su película. El argumento y los personajes estaban ahí, pero echaban en falta una razón para que el público quisiera seguir a los juguetes en esta nueva aventura.

"Trabajamos en la película, pero teníamos un problema. No era buena. No me gustaba", admitió Harris en View Conference. "No es que fuera mala, mala. Pero ser mala no es lo suficientemente bueno para Pixar. Los reels que teníamos no eran lo suficientemente buenos como para una quinta entrega de 'Toy Story', y había mucha presión para que esta película triunfase".

En las primeras versiones de la historia, nos íbamos a centrar en un conflicto entre los juguetes y Lilypad por el cariño y la atención de Bonnie. Este enfoque no funcionaba porque obviamente se parecía demasiado a la primerísima película de 'Toy Story' de 1995 y, por muchas vueltas que le daban, Stanton y Harris no conseguían dar con la tecla. Así que decidieron echar el freno y pausar la producción durante dos semanas hasta encontrar un gancho lo suficientemente importante para emocionar a la audiencia.