Las imágenes de la intifada francesa, con casi 500 mil personas en las calles y movilizaciones en París, Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse y Estrasburgo, son seguidas de cerca en distintos despachos de la Casa Rosada. El diagnóstico libertario es amplio: no solo limitan la compleja situación a Francia, sino que hablan de una Europa marcada por una creciente conflictividad social, producto de lo que consideran las consecuencias de una crisis económica que se extiende por el continente.
“Francia, pero sobre todo Europa, están complicadas a nivel fiscal, monetario y previsional. No les dan las cuentas por ningún lado. Francia está afrontando la crisis digna de un país emergente”, planteó ante Infobae una fuente con acceso al despacho presidencial.
Las manifestaciones masivas también alcanzaron ciudades de otros países europeos, como Milán, Roma, Madrid, Lisboa y Tirana, cuyas calles se transformaron en epicentro de reclamos vinculados con las pensiones, el acceso a la vivienda y la educación, la inflación, las denuncias de corrupción y la oposición a la guerra.

