El experimento danés. En junio de 2025, el entonces Ministerio de Digitalización de Dinamarca decidió comprobar hasta qué punto podía prescindir de Microsoft Office en una parte de su actividad. La prueba, iniciada el 19 de junio, reunió a 38 empleados que comenzaron a utilizar un módulo de edición de documentos basado en Collabora, integrado en el sistema de gestión de expedientes del organismo.
Una cuestión de soberanía digital. La iniciativa no nació de una queja sobre Word o Excel, sino de una preocupación política: hasta qué punto una administración depende de las herramientas de grandes compañías estadounidenses. Caroline Stage, entonces ministra de Digitalización, defendía reducir esa dependencia y explorar soluciones que ofrecieran al sector público más margen de elección. Su intención iba más allá del piloto con Collabora: pretendía avanzar hacia una sustitución más amplia de Microsoft Office en el ministerio antes de terminar 2025.

