Al fondo del jardín. La historia sucede en Ballainvilliers, una localidad de menos de 5.000 habitantes situada al sur de París, junto a Épinay-sur-Orge. Contaba esta semana Le Parisien que allí vive Gilles, un informático que compró su vivienda hace 26 años y que ahora contempla cómo el terreno situado detrás de su propiedad podría convertirse en una enorme instalación industrial.
“Estará al fondo de nuestro jardín”, lamenta en el reportaje publicado. La promotora australiana Goodman pretende transformar una antigua plataforma logística de las editoriales Seuil en un centro de datos sobre una parcela de más de seis hectáreas, con obras previstas a partir de mediados de 2028.
Un vecino de 27 metros. El proyecto contempla un edificio de 22 metros de altura, que alcanzaría los 27 metros en sus chimeneas. Sobre la cubierta se instalarían 84 equipos de refrigeración y el complejo dispondría de 44 grupos electrógenos de emergencia. Dicho de otra forma, los residentes temen convivir con ruido permanente, emisiones contaminantes y riesgos asociados al almacenamiento de combustible.
De ahí que la Asociación de Épinay-sur-Orge para el Medio Ambiente (ASPE) lanzara el 24 de septiembre una petición para reclamar su abandono, que ya había reunido más de 1.200 firmas cuando se publicó la información.

