Si pagas cada mes por apps, plataformas o servicios que ya no usas, el primer paso no es la app, es averiguar quién te cobra: Apple, Google, PayPal o la propia empresa. Cada uno tiene su panel de suscripciones y desinstalar la aplicación no sirve de nada. Esta guía recorre los cuatro caminos con las instrucciones oficiales y repasa qué te garantiza la ley española cuando una empresa te pone trabas para darte de baja.
El error más común es pensar que borrar la app equivale a cancelar. La propia ayuda de Google Play lo advierte expresamente: aunque desinstales la aplicación, la suscripción sigue activa. Y sus suscripciones tienen duración indefinida: se cobran al principio de cada ciclo hasta que las anulas.
Mira el extracto del banco o de la tarjeta antes de tocar nada. El concepto del cargo suele indicar quién cobra, y eso determina dónde se cancela.
Apple lo resume en su página de soporte sobre cancelaciones: si no encuentras la suscripción, busca en tu correo las palabras «recibo de Apple» o «factura de Apple» y comprueba qué cuenta se usó. Si no hay ningún recibo de Apple, probablemente la compraste a otra empresa, y entonces hay que contactar con quien te factura. Lo mismo ocurre con las suscripciones contratadas a través del operador de telefonía: se gestionan con él.

