Por primera vez desde el regreso de la democracia, un candidato presidencial brasileño logró revertir en el balotaje el resultado adverso que había obtenido en la primera vuelta. Luiz Inácio Lula da Silva consiguió el pasado domingo 25 de octubre su cuarto mandato como presidente de Brasil, después de imponerse con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, en una elección que hasta pocos días antes aparecía desfavorable para el líder del Partido de los Trabajadores (PT).

La remontada tuvo detrás una estrategia política y comunicacional que combinó decisiones de gobierno, una fuerte ofensiva digital y la movilización de millones de electores. Uno de los equipos responsables de ese trabajo fue Nordx, una agencia brasileña que, junto al publicista Sidônio Palmeira, participó en la construcción del relato de campaña y la coordinación de herramientas digitales y tradicionales.

Algo central fue el canal de WhatsApp denominado Ejército de Lula, impulsado por el diputado André Janones, que pasó de aproximadamente 50.000 integrantes a reunir una comunidad de 10 millones de personas. La plataforma permitió distribuir contenidos, coordinar acciones y ampliar la circulación de los mensajes. Pero su utilización no se limitó a la difusión de publicaciones: también buscó orientar a los simpatizantes hacia actividades presenciales y movilizaciones organizadas por el oficialismo.