A pesar de las internas, los roces y la desconfianza, en el peronismo empieza a aparecer la idea de que hay que achicar las diferencias para forjar un acuerdo político, haya o no hay PASO el año que viene. Porque si no hay, lo más probable es que la fuerza política quede obligada a consensuar una fórmula de unidad. Y si hay, se necesita un acuerdo de cooperación para sostener al ganador y protegerlo de las peleas enquistadas.

Ese tema está presente en muchas conversaciones que los principales dirigentes del peronismo tienen mensualmente en las distintas vertientes. Hay que bajar los niveles de tensión y hay que buscar puentes para acordar. Las incógnitas son siempre las mismas. ¿Hasta dónde llegará la pelea entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner? ¿Qué jugada política y electoral puede hacer la ex presidente cuando se acerque el momento de las definiciones? ¿Hasta dónde se puede ampliar el peronismo?

En esta última tarea está muy inmiscuido Sergio Massa, que hace tiempo insiste sobre la idea de que lo primero a lograr es la unidad de la superestructura del peronismo. Después se pueden discutir, hasta límites impensados, los motivos de las divisiones. Pero sin unidad, no hay mañana. Y eso es lo que empezó a flotar con mayor asiduidad en las charlas políticas como la de la cumbre del PJ que hubo en la Casa de La Pampa.