Los títulos de crédito de ‘Aniquilación’ prometen una película que nunca llegaremos a ver: son emocionantes, misteriosos y prometen que la siguiente hora y media estará repleta de emociones y enigmas por resolver. No es así, tristemente: Wingard hace todo lo posible por insuflar rareza y cierto grado de locura visual a una cinta cuyo guion no da más de sí, y presenta un mundo de nazis, fetichismo, asesinos y motosierras que suena mucho mejor de lo que realmente es capaz de dar.

La primera escena de la película presenta a un científico nazi aficionado a la dominación femenina que ha creado tres super-soldados con el cuerpo y la mente de psicópatas enfermizos, pero este aire de serie B es solo estético, buscado y artificial. Ni hay verdad ni propósito en estas escenas creadas con el único objetivo de escandalizar a parte del público y hacer que otro se prepare para una fiesta ultra-violenta y fetichista que nunca llega. Al final, la cinta se encalla en un enfrentamiento entre los asesinos y los habitantes de un parque de caravanas (ese concepto tan estadounidense) que tarda en cumplir su promesa.