La dificultad de contentar a todos. Una aplicación suele despegar para cubrir una necesidad concreta. Que el usuario beba agua, que pueda activar la linterna o que comparta las fotos con sus amigos. Cuando hay decenas de aplicaciones que cubren dichas necesidades, la única forma de seguir destacando es engordar el software. Además, hay otro problema añadido: siempre habrá tareas muy específicas que se quedarán fuera porque el dev no puede especializar la aplicación a cada usuario.

Es imposible hacer feliz a todo el mundo. Como el meme que puso mi madre en el grupo de WhatsApp, lo primero es hacerse feliz a uno mismo. Si sabes justo lo que quieres, ¿por qué no tener un botón para eso en la aplicación? Es justo lo que está facilitando la IA.

Si quieres algo, hazlo tú. El vibecoding está permitiendo algo que hace unos pocos años era imposible: crear una aplicación como ese sastre que hace trajes a medida. Solo que el sastre ya no es un desarrollador, sino un LLM con una interfaz de chat.

He creado ya multitud de aplicaciones adaptadas a mis necesidades concretas. Me he hecho una app para controlar la domótica sin que los datos salgan de mi red, un software para quitar el bloatware de los móviles Android y hasta una app de tareas familiar con base de datos en mi propio servidor. Si tienes imaginación, puedes crearlo.