La película dirigida por Michael Curtiz se convirtió en uno de los títulos más emblemáticos de la historia del cine. Su romance imposible, el contexto de la Segunda Guerra Mundial y un desenlace que obliga a Rick Blaine a renunciar a Ilsa Lund forman parte de una historia cuya fuerza reside, precisamente, en que no necesita una continuación. Aun así, Hollywood llegó a explorar varias posibilidades para recuperar el universo de Casablanca.

El primer intento llegó poco después del éxito de la película original, cuando Warner Bros. empezó a plantearse una continuación, algo todavía poco habitual en aquella época. El proyecto recibió el título de 'Brazzaville' y contó con una propuesta argumental desarrollada por Frederick Stephani, guionista y director conocido por los seriales de 'Flash Gordon'.

La idea era recuperar a Bogart como Rick, a Claude Rains como el capitán Renault y a Sydney Greenstreet como Ferrari. La actriz Geraldine Fitzgerald, compañera de Bogart en 'Amarga victoria' (1939), fue considerada para el papel femenino principal, que probablemente habría introducido un nuevo interés romántico para el protagonista.

La historia partiría de la conversación final entre Rick y Renault, cuando ambos contemplan la posibilidad de marcharse a Brazzaville. En lugar de buscar un reencuentro con Ilsa, la película habría explorado el futuro de Rick sin ella.