La sonda Hera de la Agencia Espacial Europea completó el 15 de octubre su primer gran frenado, una maniobra de 93 minutos con tres propulsores encendidos de forma continua para reducir su velocidad respecto a los asteroides Dídimo y Dimorfo. La ESA confirmó al día siguiente que salió dentro de los parámetros previstos, y la segunda parte está prevista para el 22 de octubre, según explicó la agencia.

La ESA lo describe como «la actividad más difícil que ha emprendido la misión desde el despegue». Hasta ahora todo había consistido en acelerar; ahora toca lo contrario, y con precisión.

Porque Hera viaja a más de 12 kilómetros por segundo respecto a la Tierra y tiene que acabar prácticamente quieta junto a dos rocas de pocos cientos de metros. No basta con acercarse: hay que igualar su velocidad.

El plan son dos grandes frenados y tres maniobras de ajuste. El primero fue la maniobra del 15 de octubre, que recortó la velocidad relativa en varios cientos de metros por segundo. El segundo, el del 22 de octubre, durará unos 31 minutos, aportará la mayor parte del frenado restante y corregirá cualquier desviación del primero. Después vendrán tres maniobras menores a finales de mes para dejar la velocidad relativa casi a cero.