Casi un siglo después, esa improvisada nota se vendió en una subasta en Jerusalén por 1,3 millones de dólares. Y aunque los archivistas de la Universidad Hebrea advierten que es imposible saber si la frase reflejaba el sentir de Einstein sobre su reciente fama mundial, la psicología moderna se ha encargado de demostrar que su intención no iba mal encaminada.
Las metas extrínsecas. La primera advertencia de Einstein apunta directamente contra la "persecución del éxito" que es un concepto que la psicología del comportamiento lleva décadas analizando. Y aquí el trabajo fundacional de Tim Kasser y Richard Ryan sobre la teoría de la autodeterminación ya establecía una línea roja clara sobre los peligros de centrar nuestra vida en objetivos puramente externos y en ir pasando de un objetivo a otro sin disfrutar un poco de lo que hayamos conseguido.
Pero no se quedó aquí, porque años más tarde, un revelador estudio que hizo seguimiento a universitarios recién graduados demostró empíricamente la teoría del físico. Aquí los investigadores observaron que alcanzar metas intrínsecas mejoraba de forma importante la salud mental de los jóvenes. Por el contrario, lograr objetivos extrínsecos ligados al éxito material y social no solo no aportaba bienestar, sino que iba en contra de tener una buena salud mental.

