El hábito de colocar monedas sobre computadoras, consolas de videojuegos o routers gana terreno en Internet como una solución económica para disipar el calor. Sin embargo, diversos análisis técnicos advierten sobre los peligros que esta práctica representa para los componentes internos. La idea central sostiene que el cobre, al ser un metal con alta capacidad de conducción térmica, absorbe la temperatura del chasis. No obstante, en la práctica, este método ofrece resultados contraproducentes y riesgos significativos.

El principal inconveniente radica en la obstrucción de las rejillas de ventilación: cuando el usuario sitúa el objeto sobre las salidas de aire, bloquea la expulsión de los gases calientes y la entrada de aire fresco. Este bloqueo atrapa el calor en el interior del dispositivo, y si el equipo posee una carcasa de plástico, la moneda actúa como un aislante térmico en lugar de un disipador. Además, el metal es conductor eléctrico, por lo que si una moneda resbala hacia el interior a través de las aberturas, puede generar un cortocircuito fatal en la placa madre.