Nubes que cambian de grosor. Gracias a observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb, un equipo de científicos de la Universidad de Arizona ha descubierto que las nubes en torno a la enana marrón WISE 0855 cambian de grosor con el tiempo, como el clima de la Tierra. Concretamente, se hacen más gruesas y más finas a medida que el objeto rota y muestra distintas zonas con diferente nubosidad y temperatura. Por otro lado, se detectaron señales rítmicas de monóxido de carbono y fosfina. Estos gases son arrastrados desde las capas profundas y calientes de la enana marrón hacia las capas superiores de la atmósfera por la convección.

Mejor que la fotometría. Tradicionalmente, las nubes en torno a los planetas o enanas marrones se han estudiado mediante fotometría. Esta técnica permite detectar cambios de brillo en la luz que proviene de los objetos. Pero la luz se detecta como una sola banda o, como mucho, unas pocas. Por eso, no pueden discernir a qué se deben esos cambios de brillo. En cambio, los espectrógrafos, como los que lleva a bordo el James Webb, separan la luz en sus distintas bandas, según su longitud de onda. Como resultado, pueden detectar cambios mucho más específicos y determinar la composición y la temperatura de la atmósfera del objeto, entre otros parámetros.